El Placer De Lo Sencillo

Echaré de menos girarme para mirar por el retrovisor y encontrarte ocupando el asiento de al lado con el primer sol de la mañana reflejando en tu cara, iluminando la realidad de que estamos juntos a esas horas inusuales. Echaré de menos escuchar tu voz por encima del sonido de la radio siempre con noticias trágicas, conversando a pesar de las voz todavía dormida. Echaré de menos la espera impaciente más por verte que por un reloj que no me altera, pues sé que no habría mejor lugar para estar a esa hora que allí mismo, contigo, a tu lado, aprendiendo esas otras cosas que no se enseñan en las clases. Cosas como la aceleración del corazón conforme te veo acercarte; el sentimiento profundo que me invade al darte los buenos días y darme cuenta de que estoy allí, yo entre un millón, para hacer algo tan banal pero significativo como el motivo que me empujó a estar allí esta mañana; cosas, en definitiva, relacionadas con un sentimiento que no cesa. Echaré de menos el olor a tu perfume recorriendo el interior del coche como si las ventanas estuvieran bajadas y atravesáramos un paraíso primaveral florido y lleno de vida. Pero si hay algo que echaré de menos y que ya mismo estoy acusando, es el saber que sólo me separan horas para estar a tu lado y pasar así la noche plácida, consciente de que cada minuto de más es uno menos en mi cuenta particular. La cuenta del tiempo que falta para el encuentro.

Y es que Sucede Que Hoy fue sencillo, pero hasta eso es único...