Las Fronteras De Tu Ombligo
Aún me duelen los labios de robarte besos prohibidos y cálidos en una noche demasiado fría para la época en la que estamos. Todavía guardo tu sabor en las comisuras de mi boca y el tacto de la piel de las fronteras de tu ombligo en la yema de mis dedos. Algún cabello dorado resiste contra viento y roces aferrado a mi camisa delatando una noche de distancias cortas. Y en la mente navega el recuerdo de tu mirada clavada en la mía diciendo todo lo que las voces callan a pesar del murmullo tímido de dos almas inseguras ante la novedad. Sienten y temen. Lo primero más que lo segundo, aunque sea lo último lo que más asome. Cierro los ojos y me acribillan los fotogramas lentos de tus hombros acompasados con las caderas moviéndose al ritmo de la música que envolvía el espacio que llenabas con sólo tu presencia inesperada. Y como en una fotografía que toma vida me acecha el recuerdo de tu cabeza apoyada sobre mis piernas lanzando preguntas de las que no se puede contestar con monosílabos. Preguntas cuyas respuestas vendrán con el tiempo que ahora se burla de nosotros haciéndonos creer que ha variado la velocidad en su transcurrir, mientras confunde a nuestros corazones que creen conocerse de mucho atrás. Y de fondo suena una canción que ha de venirme a recordar que la vida es un constante reinventar, una sucesión de nuevas vivencias; las ganas de volver a empezar.Y es que Sucede Que Hoy me acecha el recuerdo reciente...









































