Renacer

Como preso recién absuelto se siente al fin la libertad del espíritu. Los amarres que anclaban un sentimiento se desprenden dejando navegar a un corazón que durante un tiempo estuvo siendo reparado en puerto. Y cuando las grietas ya han desaparecido es lanzado de nuevo al mar para continuar su travesía. Se siente ahora liviano el que hace poco creía haber echado raíces en su propia penuria. Sonríe ahora el que suspiraba desarraigado de sí mismo. Camina de nuevo el que había estado durante tanto tiempo estancado. Y como en el renacer del día siente que un nuevo ciclo comienza en su vida. Retoma posiciones, define estrategias y prevé posibles desvíos tan inevitables como necesarios, para tomar las decisiones correctas en el momento en que lleguen. Se marca viejas metas quien las creía borradas por la confusión de la tormenta. Y mientras toma conciencia de su situación descubre que la felicidad se encuentra siempre y cuando se busque. Que no viene por sí sola y, cuando lo hace así, es porque será pasajera. El destino da las cartas que luego jugamos con libertad, pero hay quien cree que esperando correrá la misma suerte que el que busque cada día la verdad. No es más sabio el que más conoce, sino el que nunca se cansa de preguntar. Pues el aprendizaje es el camino que nos ha de llevar a la comprensión de la realidad. Y la meta no es saber como quien más, sino ser conscientes de que cuanto más sabemos, más nos queda por conquistar.

Y es que Sucede Que Hoy reorienté la brújula...

10 comentarios :

Miguel | 00:31

Hola Pablo, qué bien renacer, que tu corazón se sienta liviano y reparado y que por fin salgas de una situación de estancamiento. Qué bien que sonrías de nuevo, que busques nuevas metas y que camines, que eso es lo más importante.

Viejas metas borradas o nuevas metas diferentes ? Por qué crees que todavía habrán posibles desvíos, que dices que son necesarios. Tal vez y sólo tal vez, las cosas te lleven por derroteros que nunca podemos saber de antemano. Si has leído “Mañana en la batalla piensa mí” ( magistral ), recuerda que pueden haber tantos caminos, opciones y posibilidades, lo importante es estar abierto a ello y haber podido salir de tu estancamiento. Nuevas metas profesionales? Nuevas metas en las amistades ? En las relaciones sociales? Nuevas metas interiores ?. Ufff, cuando uno reorienta su vida es un viaje apasionante, descubrir de nuevo todas nuestras posibilidades. Feliz travesía y recuerda no desaprovechar las oportunidades que te dé la vida. A mi me disgusta profundamente el “ahora es demasiado tarde”. Nunca es tarde, el tiempo lo marcamos nosotros.

Bella y próspera travesía, que te guíen las estrellas en tu nuevo camino, pero siempre, siempre, para ser mejor persona. Recuerda lo importante de la generosidad, la humildad, el amor, y la comprensión hacia los demás y hacia ti mismo. Por cierto he terminado de leer “Los amores negados “, uno de los más bellos y mágicos relatos sobre la vida y el amor que he leído, te lo recomiendo. Es un placer para todos los sentidos. Como escritora Angela Becerra, y el tiempo me dará la razón, promete como uno de los grandes. Ya me comentarás. Aprendes de la vida y del amor en cada una de sus hilvanadas y mágicas frases.
Un fuerte abrazo.

Pablo Martín Lozano | 00:55

Hola Miguel, hacía días que no sabíamos nada de ti, espero que estés mejor, me alegra leerte.
Lo de viejas metas borradas, no es para nada, viejas historias borradas, ni viejas personas, sino eso, viejas metas, propósitos, estrategias, caminos, valores, creencia en un camino que ya me marqué y del que me desvié por "tormentas".
Por tanto, y a pesar de que no desvelaré ese camino, los desvíos son necesarios porque dan sabor a la vida. Una línea recta aburre, una carretera recta se vuelve monótona; son las curvas las que nos hacen disfrutar sobre el asfalto. También sobre el asfalto de la vida.

He leído "Mañana en la batalla piensa en mí", de hecho, ha sido el último libro que he devorado. Y digo devorado porque me apasionó. Me gusta muchísimo Marías. Que le digan a Marta Téllez si la vida tiene caminos imprevistos.
De oportunidades y de saber aprovecharlas sé lo mío, porque hace tiempo que entendí que el futuro es para los valientes, que la vida es para los que la persiguen y las oportunidades para los que luchan por ellas.

Me apunto la reseña de "Los amores negados" y lo añado a la lista. Tengo varios pendientes ya comprados pero prometo leer este pronto.

Un abrazo y gracias por el comentario.

Miguel | 01:36

Hola Pablo, gracias por preocuparte por mí, y sí estoy un poco mejor, trabajando para ello. A mi también me gustaría renacer en estos momentos. En fin, seguiremos caminando que es lo importante, e intentando olvidar las oportunidades perdidas o los errores cometidos.
Me ha gustado muho tu frase "el futuro es para los valientes, que la vida es para los que la persiguen y las oportunidades para los que luchan por ellas".
e viene muy bien en estos momentos. Y te recuerdo que aunque a veces no tenga ánimos para escibir, te sigo leyendo a ti y todos los comentarios. Siempre aprendo.
Ah, yo también soy admirador de Marias y devoré también la novela, es extraña y cautivadora, sublime y sensible. Ojalá llegáramos a escrbir un día como él. Un maestro.

Un abrazo, amigo de letras
Un

Pablo Martín Lozano | 01:44

Vosotros sois los primeros que os preocupáis por mí cuando doy alguna muestra de flaqueza, cómo no iba a hacerlo yo por cada uno de vosotros. Suena a "mira este cómo se lo cree y que estudiado tiene el discursito", pero es verdad; no es necesario conocer físicamente a una persona para desearle lo mejor y entregarle cariño. El día que la gente entienda esto el mundo irá mejor.

Ojalá te sirva pues lo que escribo y pronto lea un "Renacer" tuyo.

De Marías, decirte que sí, ojalá escribiéramos como él algún día. Hace no mucho tiempo estuve en la presentación de su último libro, dentro de la trilogía de "Tu rostro mañana" y me firmó los tres ejemplares. Ahora esperan a ser devorados. Me encanta.

Un abrazo y ánimo.

Encarni | 13:46

Mi brújula se rompió en mil pedazos...

Pablo Martín Lozano | 14:47

Hola Encarni, siento tus palabras, pero te diré que nuestra brújula interior nunca se rompe. Puede que nustras lágrimas empañen el cristal, pero ella sigue funcionando a la perfección, esperando a que sequemos esas lágrimas y volvamos a descubrir que nunca ha dejado de funcionar.

Así que deja que se empañe todo el tiempo que necesites, pero no olvides que sigue funcionando. Cuando se te pase todo y vuelvas a tener la capacidad de escucharte a ti misma, volverás a escuchar la voz de esa brújula que te dirá hacia dónde dirigirte.

Un beso y ánimo.

Anónimo | 23:50

Hola Pablo

que padre realmente hoy me senti sumamente identificada...

siempre estoy al pendiente de tu blog


un beso y un enorme abrazo

Carolina

Pablo Martín Lozano | 23:52

Hola Carolina, muchas gracias por el comentario.
Me alegro de que te hayas sentido identificada y de que entres a menudo, porque eso quiere decir que encuentras algo que te hace quedarte.

Saludos!

VICKY GALLARDO | 15:31

pablito y miguel... ¿que agregar a sus palabras, si acaso, hubiera algo mas que agregar?...

Hoy, quiero compartir con uds. esto que hace un tiempo atras…. escribí…

“Por quien doblan las campanas?... hoy las campanas doblaban por mi, y me recorrió un escalofrió por la espalda. Una desazón, un gusto amargo de besos. Tiempos de incertidumbres.
Definitivamente debía empezar de nuevo, arrancar, cambiar, deshacer el código aprendido, volver los tiempos, revolucionar mis horarios, desarmarme. Digamos, desnudarme de todas mi ideas, mis principios y empezar a caminar. No había alternativas intermedias ni atajos, tenía que quemar las naves o irreversiblemente el miedo me jugaría una mala pasada. Se sabe que el corazón se aferra a lo perdido.
Debía de una vez por todas tener el coraje de llevarme por delante, de mirarme al espejo sin engaños, ni mascaras, ni pretextos. Dejar de buscar afuera, en el exterior las llaves que abrieran mis rincones. Dejar de quejarme, de reprochar contra el destino y sus recovecos, basta de excusas cínicas: necesitaba encontrarme conmigo misma, con quien era en realidad, adentrarme en mis profundidades… esa necesidad de encontrar mi camino. Abrir la caja de Pandora… quizás ya lo haya hecho, dejando en libertad todas mis tinieblas, y con seguridad, en el fondo, asustada se escondía mi esperanza… infinita.
Era tiempo de encontrarme, de consolarme, de llenar vacíos infantiles, huérfana de caricias. Es tiempo de revoluciones. Tiempo de ser. Basta de ausencias, de ser espectador en el cine de los “próximamente”, de sentarme en la puerta de la vereda de mi pasado, de este purgatorio donde estamos todos, los que no supimos ser quienes quisimos, infames creyendo hacer lo que podíamos. Necesitaba empezar de nuevo. Reconocerme. Sentirme viva. Había cruzado todos mis límites, era hora de cambiar. Ordenan el caos de mis pensamientos, de mi vida. Saltar al vacío sin paracaídas de emergencias. De cualquier forma, la muerte es inevitable, solo es cuestión de encontrarnos con el fantasma del tiempo.
Me decidí, deje de aferrarme a la desesperación, guarde lo mínimo, pues, me dijeron que es mejor viajar liviano, no cargar accesorios del tipo: por si acaso, por si las dudas. Me di cuenta, tarde, cuanto me costaba desprenderme de mi misma, de lo que debería haber sido, la resistencia inservible, el apego al pasado. Revelación. Indecisión. Miedo al remordimiento, de no poder volver, de perderme aun más. De volver a empezar. Perder.
Son cosas del amor… y esto también… acaso sea la otra cara del amor…nuestros abismos, nuestros avernos donde soplan vientos helados y viciados que escarchan los huesos y desconsuelan. Rincones oscuros donde abraza asfixiante la soledad, devorando los segundos, los sublimes instantes de paz. Y siento como la muerte va carcomiendo mi respiración y aun así, sobrevivo, inconciente ante el destino.
¿Cómo evitar la resignación? me pregunto a mi misma… sin poder disimular mis querellas internas, desobedeciendo la liturgia del tiempo que deben tener los corazones ante el desamparo de otro invierno; escribo con el estigma del dolor en las pupilas. Vestida de luto en la esquina de las decepciones, en el país aburrido del olvido, caminando por las calles del tormento. Y con el alma en quiebra, no encuentro mas remedio que esconderme, protegiéndome de la subasta del destino.
La noche se evapora y yo también… tan vulnerable como tu, muchas veces sombra, muchas veces luz, pues, para olvidar la soledad que empapo mi niñez, aprendí a volar y tuve que apostar,… y para ganar, aprendí a saber perder…
Faltando a mis compromisos, errante, pidiendo amnistías por mis delitos apurando el insulto del tiempo que camina lento. Y pido clemencia… buscando indulgencias celestiales, para redimirme, para poder creer todavía en algo, en alguien… en mi. Me tengo piedad, se doy la absolución. Y el aire esta denso, y las primeras lluvias del otoño caen sobre la ciudad, que no fue mi ciudad y ni lo será. No hay luna, no tengo sueño, no consigo dormir… menos que menos soñar… Tiempos de Duelo…

Duelo de dolor… del más profundo… del que corre viscoso por las venas, del tiempo, que no calma, que no sana. Que no entiende, que no responde, no consuela. Duelo por lo perdido, lo encontrado, lo descubierto. El dolor de la partida, de la incomprensible soledad. Duelo por cada sueño roto en tantos espejos rotos. Hoy, late el silencio en el aire. Duelo, por los besos sin sabor, por las noches perdidas… entre pesadillas e insomnio, donde no hay angelitos para soñar ni obejitas para contar.
Es el dolor por los errores, por la fatalidad del ser humano, por la vulnerabilidad de crecer y aprender. Duelo de las distancias y las faltas… por las ausencias presentes y las presencias ausentes, por las sombras deslizándose por la casa. Duelo del dolor de los sueños robados al destino, del dolor de mirar los ojos y no vernos reflejados. Duelo por el tiempo vivido, compartido… por lo que no fue y no será. Duelo de reproches, de mentiras, de engaños a mi misma. Duelo de pedazos, de momentos, de huecos, vacíos. Duelo de fuerza por seguir, de angustia en la garganta. Duelo por cada día, por cada minuto…el dolor de la esperanza,… el dolor de las manos vacías, el dolor descolorido del hastío y el otoño de ilusiones…
Silencio. Duelo de palabras. Palabras sin sentido, que lacerantes socavan la duda y esta se agudiza, hasta perder las mínimas certezas del tal vez. Duelo de palabras pronunciadas, gritadas, calladas. Duelo del silencio en la habitación, en la cocina, en los nidos del alma. El dolor de las voces, que hablan, que dicen… juzgan, sentencian. Señalan. Duelo de mensajes…las palomas estarán de paro.

Me desperte con la boca pastosa, el reloj marcaba las cuatro de la madrugada. Me lave la cara, - tres horas mas y comienza el ruedo rutinario - pensé. Duelo de sentimientos. Duelo de caricias… de abrigo… de ilusiones. Me mire al espejo. Llevaba meses, años tal vez sin poder verme reflejada Otra vez el mismo sueño. Otra vez la misma voz que me decía… -ya es tiempo, ya es tiempo de ser feliz-…
– mañana…mañana - … pensé….

Y la decisión fue un decreto.
Como un deshielo lento… sola entre el gentío, entre cuentos y palabras, me salí de mi misma, me perdí entre mis tinieblas, entre las sombras y los abismos. Y descubrí todo un mundo suburbano, de incertidumbres de insolencias y mentiras del destino y malas costumbres mal acostumbradas. Y dando vueltas en esta calesita sin sacar la sortija, los recuerdos que añoro de tiempos que no volverán, los caminos que no pueden desandarse y todo mi ser, eligieron seguir sin vuelta gratis. Sin la estéril vanidad de creer en la salvación de los dioses, sin mas que la aprobación de mi misma, sin mas que mis propios duelos entre todas las que soy y puedo ser, las que fui y nunca fui; sin mas que la fortaleza de sentirme viva, seguí caminando y decidí llevarme solo, lo que nadie puede quitarme: a mi.
Hipotermia de sentimientos, de besos, de caricias. Y no existe bolsita caliente para el alma, no existe consuelo en momentos de desconsuelo. Y a paso firme, como había aprendido en tiempos de la infancia, seguí caminando.
Rompí con todas la reglas. Desafié las leyes de la gravedad y una necesidad de unirme a la locura de creer solo en mi. Elegir elegirme. Sin precios sin castigos, sin culpa. Con toda la fortaleza, con la convicción de convertirme en quien quiero ser.
Es largo el camino de la vida y suelo perderme entre tanta inmensidad, asi que hoy, tan solo hoy… quiero llevar como estandarte, lo que un amigo como contrato, “yo soy la protagonista de mi vida” y me enfrento a la vida curando heridas, hoy tan solo por hoy, quizás haya perdido lo mejor que he tenido… quizás… para encontrarme a mi.
Tan cual soy, sin anestesias. La cruda realidad, sin mis surrealismos reparadores de la historia. Sin sueños de fantasía que me llevaron a otros sitios a otros mundos para no pisar mi suelo. Sin las ilusiones inverosímiles de niña tonta, ingenua. Sin cuentos de hadas, ni zapatitos de cristal. Solo el silencio me acompaña. Y un bufón en el espejo, que me hace una mueca y puedo entender que intenta decirme lo que siento. Y no es necesaria ninguna explicación. Cierro los ojos y aparecen los recuerdos... Trascender. Llegar.

Empezar. .. a Ser…. quizás sin mas que un pasado bien aprendido, sin mas que un par de libros que llevo como tótem de mi dios… que despertaron mis dormidos y olvidados sueños de ser alguien… de sentir la vida en los huesos, en todos los poros de mi piel. Con todos mis recuerdos esparcidos en el aire, empecé a volar…
Una estación vacía de certezas, pálida de caricias y el porvenir en un lejano país… con la más dulce pena por dentro… y el desafío mas grande… “yo puedo”…
El viento me refresco las lagrimas, el invierno se abrio paso en copos de nieve, heladas tenia las manos, agarrotado el corazón. Tiempo de resistencia. Tiempo de despedidas.
Y volé… volé lejos…. Sola…. En medio del cielo…. Respire…. Con miedo ……. Toda la vida.”

Reorientar la brújula… abrir caminos… renacer… cuando lo haces una vez… aprendes que cada momento es nacer y morir… aprendes que hay muchos caminos… que hay muchas nuevas formas de volver a empezar… cada día… cada noche… cada viaje… cada palabra…

Renacer… SER… dejarse sentir… aprender… para volver a empezar… mas sabios, mas concientes… nuevos mapas…

Gracias… por hacerme saber que en este camino… nadie esta solo… y estas palabras de todos… de todos lo que escriben, lo demuestran… y acompañan… en este camino que es vivir…

Les dejo esta frase… de Niesztche …

“hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a su amigos…Debes estar preparado para arder en tu propio fuego ¿Cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?

Del libro- Asi habló Zaratustra


Gracias!

Pablo Martín Lozano | 20:39

Hola Vicky.
Permíteme empezar diciéndote que he encontrado un fallo bastante gordo en tu texto, y es que acaba con un "gracias". ¿Gracias? ¿A nosotros? ¿A mí? GRACIAS A TI por compartir algo tannn bonito con el resto. Espero que la gente no se asuste por la extensión y disfrute leyéndolo.
Me ha encantado la frase "una necesidad de unirme a la locura de creer solo en mi. Elegir elegirme. Con la convicción de convertirme en quien quiero ser." Precioso y certero.

Me intriga saber qué dos libros son esos "tótem" que dices que te acompañan y muy aguda la cita de Nietzsche.

De nuevo gracias y enhorabuena también por haber logrado desprenderte de todo y haberte lanzado al abismo de SER.

Un beso fuerte.