Encuentro Lejano

Al fin había llegado el viernes. La semana había sido dura y nada tenía más valor entonces que los dos días que había por delante para desconectar del estrés laboral. Serían poco más de las cuatro de la tarde cuando, dispuesto a liberar tensiones y respirar aire puro, salió de la habitación compartida de la residencia en la que vivía desde hacía un mes, en una ciudad que siempre le había fascinado y que aquel verano se había convertido en su hogar. Se dirigió hacia uno de los tantos parques con los que contaba aquella urbe y, después de los estiramientos de precalentamiento, comenzó a correr entre las familias que paseaban con sus niños, los ancianos que conversaban en los bancos, las ardillas que correteaban curiosas entre la hojarasca y los otros tantos que, como él, se habían tomado aquella tarde de viernes como momento de relax y deporte. Mientras recorría los carriles improvisados de aquel lugar y se cruzaba con la gente, comenzó a recordar a todos los que había dejado atrás, en su ciudad, hacía ya más de un mes. Familia, amigos, conocidos... Hace falta irse fuera para valorar lo que se tiene. Y conforme las diferentes imágenes se sucedían en su cabeza casi al mismo ritmo que su respiración acelerada, un rostro se coló en su mente con tal grado de realidad que por un momento creyó estar viendo a aquella persona físicamente. Fue un golpe de vista, un cruce fortuito de miradas con una chica que caminaba con aires de turista perdido por aquel inmenso laberinto. Había sido un vistazo tan fugaz, que ni siquiera reaccionó a tiempo para detenerse a comprobarlo. Simplemente siguió su marcha y pensó que aquel parecido había sido simplemente eso. Así que continuó a su marcha pero pronto se dio cuenta de que las imágenes ya no se sucedían en su cabeza. Como un engranaje encasquillado, la sucesión de rostros se había quedado bloqueada justo con aquel que creía haber reconocido en la turista perdida. Creyente como era de las casualidades y las causalidades, supo que aquello era una señal y que tenía que volver para cruzarse con aquella persona de nuevo. Dio la vuelta sobre sus pasos, aumentó el ritmo y la sobrepasó, con la intención de pararse a cierta distancia de ella para verla venir y comprobar si era o no de frente. Disimuló realizando de nuevo estiramientos conforme la joven se acercaba y, cuando ya la vista le permitió definir contornos y reconocer la figura, se le dibujó una sonrisa en la cara y no pudo contener su emoción.
- ¡No me lo puedo creer!

Y es que Sucede Que Hoy espero que este sí lo entiendas...

7 comentarios :

Encarni | 11:46

Londres... siempre tan bonita, tan verde, esas ardilas, esos árboles. Veo que ya recorre tu cabeza aun sabiendo que faltan varias semanas para trasladarte. El próximo otoño voy a regresar, aunque mi viaje será mucho más corto que el tuyo, serán apenas unos días, pero quiero hacer algo que no hice en las ocasiones anteriores, tirarme en el césped de Hyde Park durante un buen ratito y sentarme en uno de sus bancos a leer. Volveré a Portobello. Esta vez no quiero recorrer miles de lugares, quiero disfrar las sensaciones intensamente aunque ello implique ver menos.

Me ha gustado mucho el final "Y es que Sucede Que Hoy espero que este sí lo entiendas..."

Las "casualidades" y las "causalidades" existen y más de lo que imaginamos... Se me ha venido a la cabeza algo que te dije cierta tarde de verano "Sucede más de lo que imaginas"

Mil besos.

Encarni | 11:55

Me surgió una duda... ¿quieres encontrarte a esa persona o llevarla contigo?

Tal vez no vayan por ahí los tiros...

Besos.

Pablo Martín Lozano | 12:02

Hola Encarni! Echaba de menos tus comentarios...
Has acertado con la ciudad. Eso mismo que vas a hacer tú con Londres en otoño, lo hice yo en París hace 3 semanas cuando estuve. Precisamente no "ir de turista" sino impregnarme de cada rincón, pasearla, disfrutarla con tranquilidad y aun así vi mil cosas nuevas.
Las casualidades y causalidades claro que existen, lo que no está tan claro es que existan ambas; tal vez es que confundimos siempre las primeras y todo sean las segundas, al fin y al cabo... "Sucede más de lo que imaginas".
En cuanto a la duda...es sólo que existe la remota posibilidad de que ocurra algo así allí. Un encuentro inesperado. Un "no me lo puedo creer!" En cualquier caso me refiero a encontármela, no a llevarla conmigo. Es sólo una escena remota, pero posible.

Un beso y gracias!! :)

VICKY GALLARDO | 18:14

Pablito!!... si no fuera por el genero…. Casi, casi diría que hablabas de mi… corriendo en el Central Park… o en esta ciudad azteca, … y a un año de mi partida… todavía la nostalgia de las cosas cotidianas, de las miradas, del aroma familiar … de los amigos, esta presente como desde el primer día… por mas tiempo que pase, las imágenes desfilan a ritmo acelerado… y paso a paso los recuerdos abrazan la respiración entrecortada… y aspiro una bocanada de aire… y el alma juega con los tiempo y las distancias… y vuelvo…

Todavía faltan casualidades… pues creo mas en las causalidades… que me llevarán a otros países… otros sitios … otros mundos… porque me esperan otros parques, otros caminos por recorrer… mas lejos quizás…otros seres, otras miradas…y el tiempo es nada… para empezar de nuevo… y sin adueñarme de nada… disfrutar de todo… de cada idioma, de cada pintura, de cada espacio… un poco mas lejos… pero mas cerca de mi misma… y de la mayor de las casualidades… encontrarme cara a cara algún día con la muerte para decirle: estoy viva!...

porque como dicen.... "sucede mas de lo que te imaginas"... siempre y en cada paso, el universo conspira... y el encuentro...sucede.

besitos

Pablo Martín Lozano | 18:34

Hola Vicky!! Qué alegría tu comentario.
Como envidio tu filosofía de vida, tus viajes, tu mundo. Tus pies han recorrido tanto...Tu alma se ha enriquecido tanto...
Me he paseado por tu "creoloquecreo"; no lo conocía y me ha gustado mucho!

Un beso fuerte y a ver si un día corriendo por Central Park o en Hyde Park (me pilla más cerca) nos cruzamos un día...

Anónimo | 11:06

Este si lo entiendo...
Si sucede el encuentro espero que sea tal y como lo cuentas..
Una vez más me sorprenden tus palabras y me dejan pensando el día entero, gracias por el post.

Un besito niño!

Pablo Martín Lozano | 13:20

Hola "Anónima", me alegro de que lo hayas entendido, aunque te lo puse fácil, jeje.
Ojalá suceda; sería bonito. Al fin y al cabo después de un mes ya tendré la capacidad para indicarte sobre el mapa cómo llegar a tu hotel, aunque antes de eso te haría cumplir el trato del café.

Un beso y que pienses a gusto ;)