Regreso A Los Orígenes
Volví la vista atrás y recordé mis orígenes. Mi ciudad, mi calle, mi casa. Hacía mucho tiempo que no pisaba la que durante toda mi juventud había sido mi caja de sueños y vivencias. La ciudad de la luz, del sol, del mar, de las flores. Y decidí volver porque uno se siente de nuevo cerca de sus inicios conforme el final va asomando cada vez su rostro más cerca. Así que emprendí un viaje hacia el pasado, hacia el principio de una vida por la que siempre estuve agradecido. Viajé solo, sin maleta siquiera, dispuesto a perderme en un paseo errático por las calles que jamás habían llegado a borrarse del todo de mi memoria pese a la distancia. Recorrí las aceras en las que tantas veces había impregnado mis huellas; visité lugares que recordaba tal y como los vi de nuevo; respiré ese aire húmedo y salado de mi ciudad y me recordé transitando por lugares que ahora ya no estaban donde entonces. Nada como el reencuentro con el hogar que dejó de serlo tanto tiempo atrás. Y me acerqué caminando hasta la casa que me vio nacer y crecer y vi ante mis ojos un edificio que en mi memoria estaba más cuidado. Ahora parecía que no tenía vida; que el tiempo se había apoderado de sus paredes, aunque todavía pude identificar el balcón en el último piso. Tuve la tentación de llamar a la puerta, subir y acabar entrando sin más pretensión que revivir el sonido de mis pasos por aquellos pasillos, pero entendí que los retornos no deben nunca superar la delgada línea que separa la nostalgia del dolor. Así que continué mi viaje y fui en busca del mar. Aquella playa que tradicionalmente había estado a las espaldas de la ciudad y ahora lucía como portal de entrada y bienvenida. Respiré la inconfundible brisa de mi tierra y lamenté no haberla visitado más a menudo durante todos los años en que estuve separado de ella. Mi cuerpo entero se revitalizaba con aquella luz, con aquellos aires autóctonos. Y en un instante de lucidez comprendí que deseaba pasar mis últimos años de vida allí, en mi ciudad, en la que siempre fue mi tierra, con el olor a pólvora y a naranja en el ambiente, con la brisa húmeda pegada a la piel y con el brillo especial entrando cada mañana por mi ventana frente al mar.Y es que Sucede Que Hoy imaginé un regreso a los orígenes...





























