Abrazos De Bienvenida

Hoy entendí que no existe peor lugar para el que añora sentir en su propia piel un abrazo que la sala de llegadas de un aeropuerto. Fábrica de reencuentros efusivos. Y me di cuenta porque hoy yo mismo añoré uno de tus abrazos. Tal vez el primero, que vino con sorpresa. A mi alrededor el amor brotaba con cada nuevo aviso por megafonía de la llegada de un vuelo. No importaba la procedencia. El lenguaje del abrazo y la sonrisa es internacional. Como si los corazones se buscaran en el pecho del otro las ropas se unían apretando con fuerza mientras los brazos rodeaban con avaricia la espalda del recién llegado. Y pocas veces esos abrazos quedaban huérfanos de besos. Todavía sin despegarse de su impetuoso contacto los labios se fusionaban y al fin besaban a quien tantas veces habían besado soñando durante el tiempo fuera. Y yo me encontré con que no tenía tus brazos para entrelazarlos con los míos, ni tampoco tus labios para acariciarlos con los míos. No tenía tu sonrisa enfrente evidenciando la alegría del reencuentro y sin embargo sí tenía esas mismas ganas de volver a verte. Encontrarte de nuevo después del viaje que emprendiste sin necesidad de poner tierra de por medio. Jamás estuviste a más de tres kilómetros de mí en todo este tiempo y la sensación era de veinte mil. Y sin conexión aérea. Así que como no pude encontrar en tu cuerpo el calor del abrazo, ni en tu boca el sabor del beso, me conformé con estremecerme y envidiar a tantas parejas que sí lo hacían frente a mí a cada minuto. Entonces cerraba los ojos e imaginaba esa misma escena con otros protagonistas. Y la tarde pasó más rápida y se me hizo el trabajo más llevadero...

Y es que Sucede Que Hoy me sacié de abrazos de bienvenida...

8 comentarios :

MJ Grau | 21:52

Hola Pablo:

Perdón que me apropie de la frase que te hace ser quién eres...

Sucede que hoy vi en el metro un abrazo que me despertó dolor.
Sucede que hoy ese abarazo me causó envidia y...
Sucede que hoy sentí lo que sentías.

Hasta pronto!!

Mª José

Pablo Martín Lozano | 21:58

Sucede que hoy me alegro de que te hayas sentido identificada con el texto, aunque mejor hubiese sido que no te hubiese generado envidia porque tú también lo tenías...

Todo llega.

Besos!

vicky gallardo | 16:47

hay pablito... que justo llegan tus palabras..

cuando la nostalgia se apodera de la luna.. añorando el momento de volver... ¿cuando será el día de pisar mi suelo, aterrizando entre los recuerdos del ayer...? cuando me fui, cuando parti...en un pacto de hasta luego...

y que fuerte es el poder de un abrazo... sin querer despegarse, sin querer sentir lagrimas de despedida... sin poder soltar... y todos parados mirandome... rompiendose en el espacio.. desapareciendo en la inmensidad...

y hace dias, se me viene esto... de volver... de mirar a mi hermanita... verla tan grande, tan creciendo... de estrenar la vida de mi sobrinita,tan recien nacida... de ver a los ojos a mi mamá... y sin palabras, abrazar desde el alma a mi papá...

y llegará el día... y puedo sentirlo... las charlas, las fotos, las vivencias... y las caras de emocion... de alegria... y las lagrimas... cortando las distancias...

sucede pablo, que ayer...me senti lejos de todo... y hoy necesitaba este abrazo de bienvenida...

este... que esta por venir... y sueño aveces... y me despierto sonriendo... sintiendo el aroma a arroz con leche de mi abuela... y me siento a tomar unos mates... en silencio... y les hablo...

me sorprende la nostalgia y me abraza... y abro los ojos lejos del tiempo...

y vuelo mas alla de los tiempos... para sentir... ese... ese abrazo...

a mi regreso....

Pablo Martín Lozano | 17:16

Llegará ese abrazo y ese momento que narras y que tanto gusta, de contar las experiencias del viaje...los lugares, las vivencias, las emociones. Y volverás a comer ese arroz con leche que añoras y verás a tu familia de cerca, y les abrazarás y entonces querrás volver a irte pronto. Porque siempre añoramos lo que tenemos lejos. Ahora ellos, luego las tierras lejanas. Por eso disfruta todo, porque para la añoranza siempre hay tiempo y silencios que llenar pensando.

Yo de momento te lanzo ese abrazo de bienvenida como el del relato.

Besos!

Testigo | 01:50

La palabra "aeropuerto" es, para mí, sinónimo de "posibilidad". En todos los sentidos. Es una puerta abierta. No sólo al reencuentro, al abrazo y al reencuentro... sino también a la escapada, al olvido y a la liberación.

Un abrazo de aeropuerto, amigo.

Pablo Martín Lozano | 05:56

Yo experimento una extraña sensación cada vez que piso uno. Pensaba que sólo me pasaría si fuera equipado con mi maleta y las ganas de volar lejos, pero me di cuenta este día que también lo experimento sabiendo que dormiré en casa esa noche. Será la megafonía, los aviones despegando y aterrizando sin cesar, el sonido de las maletas o el oxígeno que se respira. Pero me parecen un buen sitio. Mejor todavía si sé que yo seré uno de los tantos tripulantes de un avión. No me importa el destino.

Saludos y gracias!

Anónimo | 13:07

Hola Pablo :)

Querer no es malo, pero nunca dijeron que fuese fácil... pero es tan bonito sentir que hay amorrr.. Que bueno que aunque a veces no se tenga delante, quizás sea demasiado bonito imaginar que si.

Siempre hay que soñar incluso para seguir despierto.



(Perdón por tardar tanto en comentar) Espero que todo genial:) :)

Que entiendes de:
"Te quería sin preguntas, pero tú me quisiste sin respuestas"??

Bueno un besito. Ana.
PD: Tengo 22 años. jeje

Pablo Martín Lozano | 15:32

Hola Ana! Es cierto lo que dices; sentir que hay amor entre dos personas es una de esas sensaciones indescriptibles, pero a la vez incomparables. Me gusta eso de "siempre hay que soñar incluso para seguir despierto", bonito y sincero.
Y respecto a tu frase, tal vez entiendo que es algo así como, te quise incondicionalmente, sin necesidad de preguntas ni explicaciones, y tú me lo devolviste sin entrega -sin respuestas-, fríamente. No sé, pero me parece buena.

Un beso!