Si siempre fuese así...


Hoy ha sido uno de esos días productivos de la vida universitaria. Por todos es sabido que no siempre es en las aulas donde más se aprende, ni los profesores los que mejor enseñan o los que tienen la capacidad de hacerte llegar los conocimientos o ilusión por algún tema.
Primero ha sido Luis Deltell, premiado director de cortometrajes (Di Algo) y profesor de la Universidad Complutense de Madrid -joven y buen comunicador- con una charla sobre el mundo del corto y, más tarde, Agustí Hernández Dolz -periodista- que ha expuesto en aproximadamente una hora y media la conferencia "Pueblos abandonados. El paisaje del Olvido". Digo que no siempre es en las aulas donde más se aprende porque precisamente en actos de este tipo es donde realmente el alumno se involucra en el tema que se trata y, con más razón, si la asistencia es voluntaria.

Es por esto que, a destacar de la primera charla, me quedo con esa pasión compartida por contar a través de un medio -llámese hoja de papel en un libro o celuloide en una película- una historia que transmita lo que el escritor o director quiere ofrecer. Especialmente en el mundo del cortometraje donde, en tan solo unos minutos, se debe contar una historia con significado pleno. Ganas de contar algo, una idea, una buena línea de argumentación y la parte que menos le importa quizás al creativo pero sin la cual es complicado tener buenos resultados: la financiación y los medios. Al igual que en Publicidad, la capacidad de crear historias cerradas y bien narradas en pocos minutos -segundos en el caso de la Publicidad- es un arte cuya técnica está al alcance de pocos. Sin embargo, una vez finalizada la obra, cuando el trabajo se ha realizado con esmero y dedicación, resulta enormemente gratificante observar cómo aquello que un día no fue más que una idea plasmada en un papel en forma de guión, se convierte en una consecución de planos cargados de sentido y en una historia capaz de atraer la atención.
Bonito arte este de contar cosas.

Y por lo que respecta a la segunda conferencia, tal vez no tan atractiva como la primera pero sí interesante, resaltaría la belleza de la naturaleza muerta reflejada en los muros y calles de municipios enteros derruidos por el paso del tiempo, o a causa de bombardeos y demás desastres. Es curioso observar cómo el interior de algunas viviendas destrozadas en su apariencia exterior, conservan todavía incluso la ropa colgada de la percha, o la mesa servida en la cocina en la que un día el olor a comida reinaba y donde hoy no huele más que a olvido. Pueblos de los que sólo queda el recuerdo y el archivo fotográfico; pedanías en ruinas cuyas calles se intuyen entre escombros y desechos; municipios que reflejan el paso de una guerra sin sentido que arrasó territorios enteros. Y entre todos ellos, uno ha llamado en especial mi atención: Belchite. Lo que un día fue un pueblo de la provincia de Zaragoza, que más tarde se convirtió en mero objetivo de destrucción militar durante la Guerra Civil, para pasar a ser recientemente un municipio más que engrosa la lista de esos pueblos abandonados, si bien, además, actualmente Belchite es conocido por ser cuna, al parecer, de diferentes fenómenos paranormales como psicofonías.
En fin, quizás el dato positivo de la conferencia sea ese del neoruralismo que está poblando de nuevo estos lugares, partiendo de un arduo trabajo de rehabilitación, ya que cumple con una triple función: logra la repoblación del interior, se da vivienda a aquellos que se ven incapaces de adquirirla en las grandes ciudades y, el que más agrada a sus ayuntamientos aunque no sé si por igual a la naturaleza; la aparición de una nueva clase de turismo llamado rural, que aporta vida a esas zonas.

Tal vez, lo mejor ahora sería coger una cámara y viajar hasta Belchite a rodar un corto entre sus ruinas, como forma de unir las dos historias de esta historia.

Y es que Sucede Que Hoy fue un día provechoso...

6 comentarios :

Joan Miquel Viadé | 10:38

la desnuda narración sobre una realidad aparte... Nos olvidamos de quienes somos, y de donde venimos. Nos obstinamos en aparecer en lugares arbitrarios. Cortamos las raíces y sacudimos los cimientos. Hemos aprendido a reducir todo ese universal significado grabado en piedra a una sola palabra, "memoria".
Si seguimos así, los "cortos" -que sí recuerdan- deberán ser cada vez más largos y los pueblos -que no olvidan- más obstinados en clavarse en medio de la Gran Vía, como una nueva parada de metro hacia nuestro propio espacio de poder.

Pablo Martín Lozano | 18:16

Comentario profundo Joan Miquel. Gracias por tus palabras. La charla de ayer -me refiero a la de los pueblos olvidados- me invitó a pensar en qué es de una casa, un municipio entero cuando se abandona. Los muros, las calles, los lugares donde un día hubo vida y de los que sólo queda el silencio y la ruina. ¿Realmente el espacio puede ser eso, silencio y ruina? ¿Es que una vez manipulada por el hombre la naturaleza se reduce a algo inerte?
En fin...gracias.
Un abrazo.

laurita | 13:21

nos iremos a Belchite a grabar un corto y escucharemos cosas de esas raras, ¡QUE MIEDO!

Pablo Martín Lozano | 17:38

Veo que te gusta la propuesta Laura. Bueno, con cámaras o sin ellas dijimos que iríamos y yo ya lo cuento entre mis planes.
Besitos.

Nineta | 14:00

Me apunto. Si nos lleváramos a Agustí no nos aburriríamos seguro (es amigo), pero habrá que contactar también con Iker Jiménez que del otro asunto debe saberse todos los detalles.

Besitos

Pablo Martín Lozano | 17:48

Hola Nineta.Creo que si vamos con Iker lo que tenga que "aparecer" no lo hará, le temen. Sabe demasiado, jeje. Es broma. Lo de que Agustí sea amigo me da pistas en la búsqueda de mi respuesta, jeje.
Un beso.