Una Ciudad, Tú y Yo

El sol teñía de naranja el horizonte cuando las ruedas del tren de aterrizaje terminaron por desprenderse del asfalto de la pista de despegue. Con tu mano aferrada con fuerza a la mía y una sonrisa tan nerviosa como ilusionada, el avión iba ganándole metros a un cielo azul intenso despejado. A lo lejos, cada vez más diminuta, la ciudad nos despedía deseándonos un día lleno de alegría y felicidad, consciente de que en apenas horas estaríamos de regreso surcando el mismo cielo en el sentido inverso. Por delante, casi doce horas era el tiempo del que dispondríamos para recorrer la ciudad de los canales y palacios flotantes. Doce horas para perdernos por sus calles y dejarnos envolver por el romanticismo que desprende cada esquina. Te llevaría a recorrer los callejones repletos de mensajes de amor; los portales en los que los amantes furtivos le robaban un beso a su musa; los palacios más bonitos de toda la ciudad; sus puentes; sus gentes; sus tiendas de máscaras y disfraces elegantes. Recorreríamos la plaza de San Marco al son de las orquestas de los restaurantes; nos detendríamos suspirando frente al lugar de donde más suspiros se han lanzado; pasearíamos por las estrechas aceras al borde del Canal Grande y cuando el sol comenzara su viaje de vuelta al otro hemisferio, una góndola de cojines dorados nos deslizaría por las aguas de los canales más bonitos de Venecia. Durante el trayecto brindaríamos con champán francés y compartiríamos el sueño de estar viajando juntos por una ciudad prometida. Después de una cena a la luz de las velas, el avión estaría esperándonos para traernos de vuelta a casa. Y aunque ya hubiese estado en aquel lugar, a tu lado sería como pisar aquellas tierras por primera vez. Porque Venecia es una ciudad que se disfruta más acompañado por alguien especial; porque Venecia esperaba mi regreso de tu mano para descubrirme los secretos que sólo muestra cuando dos corazones laten unidos por la misma fuerza. Pero para todo eso todavía faltaban casi dos horas y tú, a mi lado, sonreías intrigada por saber lo que te tenía preparado.

Y es que Sucede Que Hoy fue nombrarlo y vernos allí...

2 comentarios :

Tomás | 12:55

sorpresas te da la vida,
una ciudad mágica para el amor

un abrazo

Pablo Martín Lozano | 13:45

Una ciudad mágica y única -añadiría- para el amor.
A mí me cautivó en familia. Ahora me queda visitarla en pareja y enamorado. Como digo, Venecia se disfruta más cuando dos corazones laten con fuerza.

Gracias por comentar!

Saludos!