El Funambulista Del Amor

Y como en un ataque de sinceridad desbocada salieron de su boca las verdades que durante tanto tiempo había tenido que callar. Por sus venas corría ardiente la sangre tantas otras veces derramada por los lagrimales, mientras las manos le temblaban de impaciencia y nerviosismo. Había decidido dar el paso casi sin darse cuenta. Ahora las palabras se agolpaban en su mente esperando que unos labios tímidos y titubeantes permitieran transmitir los ecos reprimidos en lo más profundo de su garganta. Tiritaba, palpitaba acelerado su corazón y la catarsis se apoderaba del momento. Era como el arrebato de un ciclón contenido en en una sola gota de agua salada. En su pecho se palpaban los latidos de un corazón agitado y sorprendido por las respuestas. Por primera vez había dejado de lado la vergüenza y había decidido atravesar el abismo del ¿por qué no? sin miedo a la caída, o a que el viento de allá arriba llegase con la fuerza suficiente para tumbarlo de un soplido. Nada le importaba, había aprendido a volar solo, a planear mientras pendía de las nubes hasta llegar a salvo a tierra. Una vez le bastó para comprobar el dolor de caer en picado sin abrir las alas. Y aprendió de su error para no volver a hacerse daño. Sin embargo ahora caminaba por la cuerda floja, sin mirar atrás ni abajo, con la vista clavada en el otro lado del precipicio; en un horizonte lejano y difuso; en un confín que quedaba a mucha distancia de allí. Tal vez al llegar al otro lado se encontrara con que allí nadie le esperaba. Después de su valentía el desierto de arena y piedras le recibía en la más absoluta soledad. Y ni eso le importaba. Su alma curtida en desazones le había enseñado a que la felicidad estaba en el camino y por eso ya se sentía feliz. Acamparía allí, al otro lado del abismo, en la montaña del destierro, esperando que otra vida igual de audaz y valerosa cometiera la osadía de atravesar el fino alambre suspendido sobre el acantilado. No importaba el tiempo. Ni siquiera le importaba el hecho de que no ocurriera jamás. Cuando desilusionado por la espera en balde se cansara del lugar, todo sería tan sencillo como volver sobre sus pasos y encontrar de nuevo la felicidad en el camino de vuelta.

Y es que Sucede Que Hoy me sentí funambulista...

7 comentarios :

alejandra | 02:50

sí, estudio segundo en el ceu por las tardes y he empezado a colaborar en radio ceu, ¿tú perfil no está actualizado, verdad?
el texto como siempre magnífico, si es que tu forma de escribir me encanta. un beso!

alejandra | 02:53

Lo de si tenías actualizado el perfil te lo decía porque no sé donde había leído que ponía colaborador en radio ceu y creía que era en el perfil, nada niño, que me he rallado yo solita
un besito

Anónimo | 11:17

Hola Pablo, me alegro de que hayas decidido dar el paso. Es un post de una belleza extraordinaria. Por fin los dos polos parecen haber confluido. Seguro que la respuesta de ella será positiva. Tú lo vales. Veo que las cosas van muy bien y te deseo mucha suerte en el viaje que emprendes junto a la persona que deseas. Aunque no sé si te refieres a la misma, me imagino que sí. Adelante y seguridad.
Un saludo
Teresa

Pablo Martín Lozano | 14:27

Hola Alejandra, compañera de pasillos entonces, aunque en horas diferentes. Bueno, aunque yo me paso el día y varias tardes allí, es lo que tiene cursar dos carreras.
Colaboraba en Radio Ceu el año pasado, este me resulta imposible; voy muy atareado con mil cosas. Disfruta y aprende, que es muy bonito.

Gracias por los comentarios y me alegro de que te guste como escribo.
Besos.

Pablo Martín Lozano | 14:29

Teresa, es un post cogido con pinzas, casi imaginario, más un ejercicio de escritura automática que una realidad. Poco o nada tiene que ver con otros, porque en este juega caprichoso el destino. Vino a demostrar que, a veces, hay personas que aparecen por arte de magia. Gracias en cualquier caso por tus palabras de ánimo.

Saludos.

Anónimo | 04:29

Hola Pablo, siempre es un palcer leerte, y ya sabes lo que pienso...
Gracias por escribir.

Marlene
un beso

Pablo Martín Lozano | 21:13

Hola Marlene! Cuánto tiempo y qué alegría. El placer es mío de tenerte de nuevo por aquí. Gracias por leer y gracias por leerme.

Besos!