Regreso A La Ciudad

Los edificios acristalados me dan la bienvenida a mi regreso a la ciudad. Asfalto, semáforos, vallas de publicidad. La gente en las aceras, el murmullo incesante de los coches al pasar. Escaparates con carteles de rebajas anunciando gangas a punto de finalizar. Un calor aplastante que me devuelve a la realidad del verano lejos del frío nocturno que tuve que soportar. Calles repletas de familias, parejas, singles y algún que otro animal. Unos paseando, otros detenidos esperando para cruzar; algunos haciendo footing, la mayoría dejando la tarde pasar. Camino admirado mirando hacia los edificios como si jamás hubiese visto nada igual. Paredes altas con ventanas tapadas por cortinas que no dejan ver lo que está ocurriendo detrás. Tiendas abiertas y lugares interesantes por los que transitar. Luces de colores, carteles con nombres en inglés, fuentes que adornan plazas y palmeras que se elevan por encima de balcones abiertos de par en par. Camino y entre las esquinas intuyo de nuevo el olor característico a historia, azahar, pólvora y mar. Nada como volver a casa cuando sientes que lo tuyo es la vida de ciudad. Que por más que siempre viene bien un retiro al mundo natural, hay quien nace con espíritu rural y otros que sólo valemos para habitar en urbes de calles asfaltadas, vidas anónimas, progreso y aires de capital.

Y es que Sucede Que Hoy regresé al fin a la ciudad...