Como Un Sueño

El día transcurre lento del otro lado de la ventana de mi habitación. La luz que se cuela por las ranuras cada vez ilumina menos la estancia. El atardecer va cayendo suavemente sobre la hierba de afuera mientras de este lado el tiempo parece haberse detenido desde el momento en que tu figura atravesó la puerta. Quién me dice ahora si eras real o sólo un sueño; quién me asegura que los besos que probé no se los robé al viento. Tumbado sobre la cama veo pasar los minutos en el reloj y espero el despertar pausado de quien ahora respira, o eso creo, aquí a mi lado. Y aunque no hay duda de que lo haces pues mi mano sube y baja sobre tu vientre mientras escucho el aire que entra y sale de tu cuerpo, lo cierto es que sigo sin poder autentificar tu presencia. Sigo sin adivinar si eres tú o una copia mental archivada en mi cabeza. Percibo tu fragancia, siento el contacto en mis manos, escucho tu respiración, mis ojos vislumbran el perfil de tu silueta acostada, pero nada me dice que eres la buena. He soñado tanto con este momento que ahora que ha llegado desconfío de su certeza. Susurro tu nombre en mitad del silencio que reina a nuestro alrededor y temo que al decirlo te esfumes como en una película de ciencia-ficción. ¿Me escuchas? ¿Puedes oírme? ¿Puedes jurarme que de verdad existes? Silencio; sólo silencio y afuera, ajeno a mis dudas, el sol se sigue escondiendo.

Y es que Sucede Que Hoy te tuve como un sueño...