Mano Con Mano

Te odio con tanta intensidad como te admiro; con tanta profundidad como cuando te miro; con tanta pasión como con la que te respiro. A un centímetro de tu piel, a más de cien de tu corazón. Memorias de sueños viejos superados con el sabor de nuevos pero certeros besos. Te quiero con tanta intensidad como te odio; con tanta profundidad como te siento cuando me acaricias; con tanta pasión como la que despierta en mí tu seseo. Tus aires sureños encantados son los aires seductores de una experta en artes nobles. Lo llevas en la sangre, lo noto en el sabor de tus labios, lo siento en el sentir de tu tacto. Mano con mano. Despiertas en mí emociones transformando el verano en fechas primaverales. Y el odio es a ti lo que de miedo a lo nuevo-viejo en mí se esconde. Y el odio es a mí lo que por cauto y tembloroso dejo de mostrarte. Volverán los suspiros dulces, las palpitaciones, los susurros en la noche abierta. Y entre lunas de agosto tejeré una funda térmica para mantener el calor reciente de mi corazón. Dije que te odiaba y ahora creo arrepentirme. Tal vez es que tanta sorpresa y alegría me confunden...

Y es que Sucede Que Hoy fuiste mi excusa para evadirme...

4 comentarios :

Sophie | 22:14

A veces no sé si cuando eso sucede está bien o mal. Uno se evade o invoca a quien extraña?.

Muy lindo relato

Pablo Martín Lozano | 22:24

Hola Sophie y bienvenida!
En este caso estuvo bien, porque fue una forma de traer a mi lado, en sentido metafórico, a la persona en quien estaba pensando. Evadirse en un recuerdo no tiene que ser malo.

Gracias por tu comentario y un beso!

Quetzal | 04:03

A todos nos pasa... eso espero. Una linda forma de refugiarse.
un beso

Pablo Martín Lozano | 22:53

Muchas gracias Quetzal!
No sé si refugiarse, al menos sí sentirse acompañado, aunque sea interiormente.

Un beso!