El Cartero Que Nunca Recibió Cartas De Amor

Me preguntó el cartero si creía en el amor y con cara de sorpresa, pero convencido y elevando la voz dije: sí, creo. Me preguntó después el cartero si creía en el perdón y arqueando bien las cejas y con un gesto burlón le dije: sí, creo. Se quedó en silencio, mirando, de pie junto a su motocicleta amarilla y preguntó: ¿Y cree que en el amor es importante el perdón? Cada vez más extrañado, aunque intrigado por la actitud del cartero, contesté: Sí, claro, me parece importantísimo. Callado, se quitó el casco, lo dejó colgado del manillar y mientras se tocaba el pelo, dijo: ¿Y alguna vez perdonó por amor? Casi al borde de la molestia por la intromisión, dando un paso decidido al frente dije: ¿Se puede saber a qué vienen estas preguntas? Mirándome directamente a los ojos, dejando descubrir la pena que reflejaban los suyos, me dijo: Llevo más de quince años dedicándome cada mañana a repartir el correo de la gente. No me considero alguien especialmente cotilla, pero suelo adivinar cuando se trata de una carta de amor. En ocasiones perfuman los sobres, dibujan corazones o hasta dejan la huella del carmín con la forma de los labios lacrando el sobre. Y cuando abro el buzón del destinatario y la dejo caer, me siento triste porque pienso que yo nunca he recibido una carta de amor. Puedo decirle lo que se siente al depositarla a través de la ranura, pero no sé nada acerca de la sensación de llegar a casa y abrir una. Sólo quería saber qué se experimentaba.
- Vaya, lo siento. Y siento también si en algún momento me he puesto violento, pero me incomodaban sus preguntas al final -dije. Pero entonces, ¿por qué me preguntaba sobre el perdón?
- Oh, verá. Es que hace algunos meses, harto de entregar cartas y más cartas de amor y no ver mi nombre nunca escrito, me quedé con una que le enviaban a usted. No recuerdo el remitente, aunque sé que era un nombre precioso de mujer. Y en ella, con un tono apenado y arrepentido, esa persona se preguntaba si usted sería capaz de perdonarle. Aquella carta la extravié involuntariamente, puedo asegurarle que pretendía devolvérsela sin dejar huella de mi lectura, pero se traspapeló. Créame si le digo que fue uno de los días más emotivos de mi vida. -Hizo una pausa y, apesadumbrado, se disculpó por la pérdida.
- Está bien, no se preocupe -le dije. Supongo que en cualquier caso aquella carta llegaba tarde. Pero permítame exigirle algo a cambio de su falta. Si un día vuelve a encontrar aquel sobre por su casa, no me lo haga saber, simplemente devuelva personalmente la carta al mismo domicilio del remite y mientras se lo extiende a su dueña, dígale de mi parte que efectivamente creo en el perdón, que efectivamente creo en el amor y que, desde su partida, también creo en el dolor.

Y es que Sucede Que Hoy hice mía la lección...

8 comentarios :

Encarni | 16:25

A veces todo esto me sigue sorprendiendo, no es la primera vez que sucede, supongo que simplemente es más común de lo que imagino. Tengo la impresión de que en ocasiones nos levantamos con el mismo pensamiento.

Yo también creo en el perdón, incluso siento que aún creo en el amor, pero a veces llega demasiado tarde. Aunque también se que hay cosas que yo no perdono a pesar de sentir un inmenso amor por esa persona. Pienso que cuando alguien que amas tanto te falla, la intensidad de ese dolor es equivalente a la intensidad de ese amor.

Conservo después de tantos años las cartas más bonitas de amor que jamás me han escrito, llenas de pureza, de sinceridad, de sueños, ilusiones, de amor... Es muy lindo recordar aquellos momentos. Es una pena que se esté perdiendo el buen hábito de escribir cartas.

Dicen que la lotería reparte ilusión y entonces yo me pregunto... ¿más que una carta llena de sentimientos?

Decididamente, me encantan tus escritos :)

Mil besos.

vicky gallardo | 17:13

pablo... te tengo una pregunta...

...¿sos feliz?...

Pablo Martín Lozano | 18:17

Encarni: Comprendo que todavía te extrañe lo de coincidir en los pensamientos con otra gente, pero puedes ir acostumbrándote. Es un buen entrenamiento el de este tiempo.
En cuanto al resto de comentario, poco más me queda por decir; las cartas, el amor, el perdón, el dolor...Veo que entendiste el mensaje del post.
Decididamente, agradezco tus comentarios.
Besos.

Vicky: Difícil pregunta la que lanzas, porque primero debería preguntarme qué es la felicidad. Si te soy sincero, la primera respuesta que me ha venido a la mente al leer tu comentario ha sido: "soy un infeliz inmensamente feliz". Pero después de un par de vueltas creo que he cambiado de opinión. Soy un feliz, inmensamente feliz. Hasta en los peores momentos soy capaz de pensar en lo afortunado que soy por todas las demás cosas y así, recupero la felicidad. Te reboto la pregunta, copiando hasta la forma de decirla...Y vos...¿sos feliz?

Besos.

vicky gallardo | 23:44

... no imagine que tuviera que ser yo quien responda hoy...

sucede que...

(diría joaquin)... "...que hoy, por mis venas, desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez,mi corazón de viaje,... ¿Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar ?... al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio..."

...¿soy feliz?... mmm ... antes decía,que quería ser "exageradamente" feliz... hoy... sé con certeza... que solo existen "instantes" que nos quitan el aliento, que nos estremecen... y quizas... sean felices... los otros, se reparten en el recuerdo de esos instantes... y la busqueda exquisita de nuevos atardeceres...

y quizas en esa busqueda.. tambien este la "felicidad"...

y hay días... como el domingo pasado... en un arrecife de corales y peces de colores, arena suave y un mar verde azulado … mi mirada en el horizonte… y todo el universo… yo… queriendo grabar ese momento para siempre… queriendo archivar en la pupila el sabor a sal … el instante, y... en una bocanada de aire, mientras el cielo se cubría de estrellas mi alma pareció saltarme por dentro, y cada centímetro de mi ser, cada espacio de mi… en piel de gallina… tembló… y tuve la certeza, tan solo por un instante…

Y no pude evitar… que una lagrima rodara por mi mejilla… y que todo los tiempos se hicieran presentes… todos los pasados, hasta incluso, todos los “hubiera”… y como fantasmas me acariciaron el cuerpo… un escalofrío me sorprendió, congelándome el aliento .. y me dije… quizás… si quizás… hoy…

Sea feliz…

y los pececitos jugando entre mis pies y todo sol empapándome la piel… y la grandeza de existir y la fragilidad del presente… y yo sonriendo… contemplando el mas allá… y contemplando mi felicidad.
Un barquito como de papel, se asomo, como por arte de magia… y pude ver, escrito…su nombre: … “solo por hoy”, … y se me dibujo una sonrisa…

Solo por hoy… puse todos mis recuerdos en el… todo mi pasado… solo por hoy, despeje los infinitos interrogantes… y sentí mi corazón latir… y... solo por hoy.. quise creer que o hay distancias... ni despedidas... solo por hoy... me abraze fuerte ... y me dije al oido: se feliz!!!...

en eso estoy pablo...
bajo el mismo cielo...

besitos... buen fin ...

Mara | 12:40

Y es que el amor nos enseña muchas cosas... Has dado en el clavo. Como dice la canción: Y si lloré, también amé...

Pablo, he estado unos días sin pasar por aquí porque he andado super liada y no quería leer tus relatos con prisas :) Ahora mismo me pongo al día. Besitos!

Pablo Martín Lozano | 19:12

Hola Mara y gracias por el interés!
La estrofa de la canción que citas refleja perfectamente la idea. Espero que disfrutes con el repaso.

Besos!

Anónimo | 23:47

Lo siento...sin palabras...OE

Pablo Martín Lozano | 23:52

Suficiente.

Oe