Tal Vez Por Eso Desperté

Hoy he despertado empapado del sueño que me ha acompañado durante los últimos minutos de descanso. Y digo minutos sin saber muy bien si lo eran; me ha parecido una eternidad. De la noche a la mañana, sin previo aviso, -si es que no ha habido ya suficientes- el nivel del mar ascendía de tal manera, que toda la ciudad amanecía inundada, como el naufragio de una gran maqueta o la piedra que se hunde poco a poco en el río hasta posarse con un suave golpe en el fondo. Absolutamente todo quedaba anegado. Ni torres, ni campanarios, ni rascacielos se salvaban. Sin embargo no había víctimas. Ni un solo cuerpo en toda la ciudad, ni un alma reclamando regreso, ni un llanto, ni un gemido. Solamente mi figura vagaba por la escena buceando a pulmón durante horas -la magia de los sueños- mientras discurría por las calles, como quien contempla la quietud de un acuario desde dentro. Me vino a la cabeza la idea de que en aquel instante yo podía ser el mismísimo Poseidón, dueño y señor de todo cuanto quedaba bajo el dominio de aquellas aguas. Edificios, comercios, calles... Todo me pertenecía. Tal vez alguien -si es que regresaban algún día- disfrutara de un placentero baño veraniego dentro de muchos años, siglos incluso, sin saber que a cientos de metros bajo sus pies se encontraba la que fue mi ciudad, el que fue mi mundo. Una nueva Atlántida por descubrir.

Entretanto yo continuaba a lo mío. Me desplacé con la habilidad y el sigilo del tiburón hasta la biblioteca y observé apenado todos los volúmenes deshechos por la fuerza implacable del agua. Me sentí tremendamente triste; el fuego y las letras nunca fueron buenos amigos, ahora sabía que el agua tampoco lo era. Y en aquel preciso instante me sobrevino la idea de volver a visitar tu casa. Recordaba perfectamente tu calle y cómo llegar a ella. Al hacerlo, observé los geranios de tu ventana y me extrañó contemplar cómo parecía que por ellos no había pasado la catástrofe. Lucían hermosos, rojos, vivos. Me colé por una ventana entreabierta. Recorrí el pasillo, contemplé el zaguán, contemplé el sofá color ocre y recordé las tardes en él contigo al lado. Después el pasillo de nuevo; una puerta, otra al otro lado y por fin la tuya. Nada había cambiado desde la última vez que estuve allí. Continuaba al fondo tu cama -¿nuestra cama?- al lado de la ventana, la mesita de noche, la estantería con todas tus cosas, tu armario y la mesa de estudio repleta de objetos. Hasta ella me acerqué, cuando sorprendido, observé que al contrario que en la biblioteca donde había estado, un papel seco y sano descansaba sobre el cristal de tu mesa, debajo justo de un bolígrafo abierto de color azul. No pude resistir la tentación de leer aquellas líneas de las que ahora sólo recuerdo mi nombre, la palabra perdón y un deseo de regreso. La fecha era del día anterior. Tal vez la avalancha de agua te había sorprendido mientras escribías aquella carta. Tal vez pretendías hacérmela llegar al día siguiente. Tal vez por eso yo no había desaparecido como el resto. Tal vez debía recibir primero aquel escrito, para después reunirme contigo allí donde permanecías, desilusionada por haber intentado hacerme saber que habías recapacitado y todo tu esfuerzo se había marchado con el agua. Tal vez por eso regresé. Tal vez por eso desperté.

Y es que Sucede Que Hoy de nuevo el sueño fue revelador...

4 comentarios :

Encarni | 22:46

Instantes que parecen siglos... asi transcurren los sueños. De unos preferimos no despertar, de otros deseamos olvidarnos en cuanto nos despertamos.

Tengo la sensación de que los sueños no son más que el reflejo de todos los pensamientos que tenemos mientras brilla el Sol... Una vez que aparece la Luna perdemos el control sobre ellos.

¿Por qué esperar a que esa carta llegue? ¿Por qué no la escribes y la mandas tú?

Hay una frase que dice "Los momentos buenos hay que buscarlos que los malos llegan solos"...

Un besote

Pablo Martín Lozano | 23:04

Hola Encarni. Estoy contigo, en esa amalgama frondosa de sinsentidos que son los sueños se entremezclan todos los pensamientos que nos invaden durante el día. Pero yo iría más allá; no sólo durante el día, durante toda la vida.
Esa carta no tengo que mandarla yo, aún a malas, este y otros tantos post pueden servir de ejemplo para saber mi postura, pero con todo, no es el momento. No al menos de que yo de ningún paso. Sé de sobra que te suena la palabra TIEMPO. Seguiré esperando que llegue, mientras yo escribo otras.

Un beso y aplícate la frase.

vicky gallardo | 03:47

quizas lo sueños sean lo que nos mantiene vivos, lo que nos impulsa, la estrella polar que nos guía desde adentro... yo creo que nunca me cansare de despertar, aunque la realidad sea lo menos parecido, aunque el frio del invierno me congele los huesos y se me muestre feroz la helada de la noche anterior, tan incierta como la delilusión... del sueño sin cumplir, sin poder pintar su verdad...

nada ha de hacerme dejar de soñar, despierta, dormida, en los atardeceres... aqui,hoy...o mañana en otro suelo... soñar, mas alla de la implacable venganza del presente... de la soledad, del desamor...

soñar con un quizás, con un tal vez... con que cada palabra se transforme y trascienda los límites de los tiempos...y bese tus labios, como si fueran los míos que se posen como mariposas y en un suspiro se trasformen... y no sea un sueño... y realmente este despierta... mirando tus pupilas de papel...

pero despues de todo... si asi fuera, ya no será un sueño... entonces comenzaré de nuevo... sin almohada... sin noche, a soñar eternidades, a desafiar el tic tac que amenaza tus días... tus minutos, tu existencia... que se deshace en esperas interminables... y mis sueños se arman de palabras, de signos, de reglones que empapan mis silencios, para no gritarle al desconsuelo de lavantarme cada día sin saber ciertamente... si es realidad o sueño, esta vida dimunita que no me cabe en la piel... ni en el cuerpo... y se esfuma y se expande... evaporandose antes tus ojos que leen...

realidad o sueño pablo?... no importa... es lo de menos... es lo que quieras que sea... es el reflejo que encuentres en el fondo de tus ojos cuando mires tu reflejo...


besito... cuidate...

Pablo Martín Lozano | 12:41

Hola Vicky. De nuevo me sorprendes con tu profundo comentario.

La distinción entre sueño o realidad desde bien pequeño llamaba a las puertas de mi duda, de mi curiosidad, pues siempre me ha gustado pensar que sueño es lo que yo decido que no sea realidad; todo lo demás es potencialmente real. Son las reglas de mi mundo.

Yo seguiré soñando cada noche, porque el día que deje de hacerlo entenderé que la magia de vivir -o soñar que vivo- se ha perdido. Entretanto disfruto cada noche soñando, digo...viviendo y cada día viviendo, digo...soñando.

Besos ;)