El Rincón Donde Siempre Te Esperé

Cierra los ojos y no los abras hasta que te indique. Déjate llevar de mi mano hasta un lugar que he preparado especialmente para ti. Tranquila, estoy seguro de que te va a encantar; aunque te cueste de creer, todavía recuerdo cada uno de tus gustos y partiendo de ellos he cuidado la colocación de cada objeto por insignificante que pareciera. No insistas, por esta noche no tendrás pistas, sólo confía en mis pasos y no preguntes nada; tu silencio será la magia del trayecto. Entretanto, deja que vaya explicándote qué quiere decir todo esto. ¿Recuerdas aquella vez en la que te dije que existía un lugar en el que me perdía cada vez que te marchabas de viaje y permanecía allí imaginando que tal vez pudiera ver cómo partía tu avión? ¿Y recuerdas que siempre contestaba lo mismo cuando me llamabas a tu regreso? "Ya sabes dónde, en el rincón en el que siempre te espero". Pero todavía no has estado allí. Siempre quise llevarte y para cuando me decidí ya era tarde. Tú habías emprendido otro de tus viajes, sólo que esta vez no tenías billete de vuelta, el destino no era otra ciudad y el motivo no era tu trabajo. Pretendías no volver, rondando por la vida en busca de otro corazón. Un viaje que jamás debió cumplirse, pero sucedió. Ahora ha pasado el tiempo y puedes estar tranquila, siempre supe de tu regreso. Allí volvía cada noche a perderme entre las estrellas inmortalizando tu ausencia con destellos luminosos hasta que el frío, la lluvia o el llanto terminaban por vencerme. Y que no te extrañe si me notas demasiado natural, como si de alguna manera tuviese todo esto planeado desde aquel mismo día en que me dijiste "hasta otra" -nunca escuché un "adiós" de tus labios- y te marchaste; es así, no te equivocas. El punto final de nuestro cuento todavía no estaba escrito y ahora estás aquí. Ya entonces sabía que esta noche terminaría por existir antes o después. Por cierto, ya estamos llegando, pero aún no los abras. ¿Tienes frío? Toma mi chaqueta, el viento aquí se deja notar más, enseguida sabrás porqué. Sólo me queda algo más que explicarte antes de que puedas descubrir este lugar del que siempre te hablé; cuando mires hacia abajo, observa el manto de luces que cubre la ciudad y busca entre las avenidas y los edificios, aquel parque donde nos besamos por primera vez. Siempre era lo último que contemplaba antes de marcharme. Incluso creo que nada en esta ciudad tendría sentido sin ese lugar -sin ese beso-. Ahora sí, ya puedes abrir los ojos. Bienvenida a mi rincón favorito. Bienvenida a mi corazón, de nuevo.

Y es que Sucede Que Hoy volví a perderme en conjeturas de regresos...

11 comentarios :

Anónimo | 23:54

Lo siento!!!! Me veo de nuevo obligada a escribirte....y eso que últimamente, para serte sincera, me aburrían tus historias de amor,pero llevas dos noches...o kizás alguna más....que te estás saliendo por las esquinas...a lo mejor es xq tanto libro no te deja ni respirar...y el auxilio te pida de rodillas oxígeno de tal forma... no sé.solo sé que aunq no te guste....me vuelvo a rendir ante ti.....ojalá la afortunada de tales palabras y pensamientos...sepa algún día valorar lo que tiene....o tuvo......

OE

vicky gallardo | 23:57

hoy escuchaba "a mi regreso" de alejandro filio... que habla de la nostalgia de nuestro suelo... que habla de volver... de los regresos...

pero Joaquin dice..."que a los lugares donde fuiste feliz, no debieras tratar de volver"... y quizas sea cierto...

yo creo que en esta aventura de crecer, de vivir... y no hablo de transcurrir el tiempo simplemente, si no de adentrarnos en lo mas profundo de nuestros abismos... existe un lugar... una porcion de universo que nos pertenece... donde todo esta en paz... donde uno puede mirar cada rayo de sol... cada atardecer... comolo hacia el principito en su asteroide, ... desde ahi... todo tiene sentido... todo tiene la magia del universo contenida...
esos rincones del alma... donde nos reconocemos, donde podemos brillar, sin mascaras que oculten nuestra verdad... un espacio de luz...
creo que existen lugares que van mas alla de las fronteras que nos separan... y es ahi... justito ahi... donde se detienen los tiempos...

creo que si podes compartir TU RINCON... tu lugar... tu paz... tu sol... quizas puedas compartir todo...

quizas... reserva un pedacito solo para vos...un espacio chiquitito para mirarte y encontrarte...para encontrar el niño que fuiste... y que sos...

disfruta de estos instantes... son los que valen la pena... son los que nos devuelven la magia...

besito, cuidate...

Pablo Martín Lozano | 00:28

"Anónima": Bueno, de todo lo que me dices, lo que más me alegra es leer que he conseguido que el aburrimiento se disipe al menos estas noches. A ver si dura este estado, jeje. Me alegro de que te guste. Respecto al final de tu comentario, nada que añadir. Gracias. Un beso. OE

Vicky: Agradezco enormemente tus comentarios porque siempre son muy profundos. Creo que coincidiríamos en muchas cosas si tuviésemos la oportunidad de hablar algún día (no lo descarto, pese al "charquito" que nos separa). Sé de lo que hablas, conozco ese rincón (el mío que es parte del de todos y a la vez uno). En cuanto a lo de la canción y tu "quizás sea cierto", déjame agarrarme a ese quizás para tratar de demostrar que tal vez sí.
Lo dicho, el día que hablemos las sonrisas de complicidad y de entendimiento mutuo serán inevitables.
Un beso y gracias.

vicky gallardo | 06:07

creo que estamos hablando... creo que en esta magia de creer... estamos creando...

las palabras sobran... y si algun dia llegamos a poder mirarnos a los ojos... sobraran tambien...

porque yo creo que el universo entero se puede descubrir en las pupilas de cada ser humano, si dejamos caer las mascaras ... sin nos damos el permiso de sentir... de existir...

besito...

Pablo Martín Lozano | 11:04

Pues si sobrarán entonces, también sobran ahora. Bonitas (y compartidas) palabras.
Besos.

Encarni | 11:25

Creo que muchos de nosotros tenemos ese rinconcito propio donde perdernos, cuando necesitamos esperar, pensar o simplemente alejarnos por un rato de todo lo que nos rodea.

Lo mejor de mi rincón es la esencia que lo rodea, la apariencia me es indiferente. Ultimamente he visitado el desierto, la playa, la Luna... necesitaba aire y en todos ellos lo conseguí... lo suelo hacer sola pero ultimamente me llevo un acompañante, cuando él consiga todo el aire que necesita supongo que volveré a viajar sola, pero feliz por él.

Tu descripción me ha encantado, consigues que me imagine cada detalle, que a veces llegue a sentir la historia como propia.

A veces es mejor ese "adiós" aunque duela, para poder seguir avanzando...

Un besote.

Pablo Martín Lozano | 12:13

Lo bueno sería que todos tuvieran un rincón así. La gente comenzaría a dejar de vivir angustiada/estresada/infeliz...
Seguro que ese que ahora te acompaña puede seguir haciéndolo igual después; el aire es tan inmaterial que lo mismo entra como se va.
Me alegro de saber que haces la historia propia, en eso consiste, yo sólo hablo de mí, pero el que lee debe hacerlo por él.
Supongo que sí será mejor en ocasiones, pero debe darse, si no se dice, ¿por qué cerrar puertas?

Un beso y que tus viajes a esos rincones sigan funcionándote.

Lunettas | 20:32

Bravisimo !!!
Una vez mas me quito el sombrero ante usted jovensito.
Ya no me sorprende que me sorprenda, ironico no ?

Ishhh *_^

P.s Que tal va con el libro ?

Pablo Martín Lozano | 20:40

Hola Lunettas. Gracias por tu comentario. Vuelve a ponerte el sombrero, las reverencias son algo que no va conmigo, jeje. Gracias por seguir ahí.

PS: El libro ahí va...poco a poco porque lo estoy compaginando con otro, pero me está encantando. Todo lo que huele a libertad es bonito de leer.

Besos! (sigo sin saber lo de Ishhh *_^)

Lunettas | 22:45

Pues presta atencion (jiji)... Me llamo Melissa y mis amigos me dicen Ishhh ( por eso firmo con eso y el |*_^| es una simple carita ), por otro lado Lunettas es mi pseudonimo, con el que firmo todas mis letras.

Pablo Martín Lozano | 22:59

Hola Lunettas, todo claro entonces, jeje. Pese a que Melissa es un nombre muy bonito, seguiré llamándote Lunettas, es más literario, jeje.
Un beso fuerte!