A Través De La Cortina

Asomado en la ventana, con la nariz casi pegada al cristal, observaba cómo una pareja discutía acaloradamente en la acera de la calle sin nombre a la que daba mi habitación de hotel. Era tarde para mí, pronto para un grupo de jóvenes alegres que volvían después de una noche de juerga, pero el hecho de no tener mi almohada y mi colchón, acrecentaba el insomnio ya dado por la diferencia horaria y la excitación de encontrarme al fin en aquella ciudad.

El uno, apoyado en una diminuta pared entre dos persianas de comercios ahora cerrados, encajaba cabizbajo los reveses que desde sólo a un paso de distancia la otra le lanzaba gesticulando desmesuradamente. Desconocía los motivos, pero a falta de sueño y en un momento como aquel, me parecía el espectáculo más digno de ser presenciado. Deslicé cuidadosamente la hoja de la ventana por las guías tratando de no llamar su atención y, agazapado detrás de la cortina, acomodé mi posición para escuchar atento la conversación. Fue entonces cuando, entornando los ojos y ladeando la cara para no interferir en el trayecto de las ondas en su camino directo a mi oído, pude escuchar la voz de aquella chica que decía sin piedad que no había marcha atrás. Que lo había intentado de veras, pero no encontraba otra salida más que la del tiempo y la distancia, aun sabiendo que no actuaba de la mejor manera y que tal vez terminara por arrepentirse de haber pronunciado aquellas palabras. Entretanto, el chico se limitaba a mirar a los ojos de la hasta entonces pareja suya tratando de descifrar la verdad en unas pupilas que jamás antes habían conseguido mentirle, aun cuando los labios y la voz se desvivían por hacerlo. Parecía enmudecido por la situación, como si aquel momento le hubiese superado ya desde que lo pensó minutos antes de salir al encuentro oliéndose lo peor, como si la daga del desamor se le hubiese clavado en el mismo instante del saludo.
Ella no cesaba en su intento de convencer al joven de que no podía hacer nada, de que todo el agua del mar no cabía en una copa, mientras la única copa en la que él pensaba era en la que necesitaría para olvidar tanto dolor. En que el sol se podía apagar de un soplido, mientras él pensaba en qué soplido habría apagado la llama del amor que en su pecho ardió durante tanto tiempo y que, sin saber cómo ni porqué, ahora sólo dejaba cenizas ardientes.

Por un momento, mientras observaba la escena, volví tiempo atrás hasta reencarnarme en aquel que un día fui y que pasó por algo parecido. Reviví cada instante de aquel mal trago, con la sensatez del tiempo transcurrido desde entonces. Reinterpreté el papel que aquel día me tocó interpretar y me metí tanto en él, que hasta llegué a revivir todo lo que, en aquel preciso instante en que su voz sonaba con palabras puntiagudas, viví. Y fue entonces cuando me vi a mí mismo de pie, en la noche, apoyado en una pared entre dos persianas, cabizbajo, tratando de encajar los reveses que desde sólo a un paso de distancia ella me lanzaba gesticulando desmesuradamente. Y recordé que en una de aquellas, incapaz de asimilar el duro golpe, levanté la mirada al cielo reclamando piedad y clemencia y en el camino descendente de vuelta al encuentro con sus pupilas, mis ojos se cruzaron con los de un hombre que, asomado a la ventana de un hotel justo enfrente, observaba atento la escena a través de la cortina.

Y es que Sucede Que Hoy sentí que ya había estado allí...

12 comentarios :

vicky gallardo | 08:50

leyendote... ayer y hoy se me vienen tantas sensaciones que la inmensidad del mar que separa estas tierras se evapora...¿cuantas veces sentimos que ya habíamos estado allí...? dejavu de sentimientos, de lagrimas repetidas en la letania de la soledad... de las perdidas que conlleva el vivir y el universo cargado de estrellas que abrazan dudas a nuestros cuerpos... ¿cuantas veces sentimos las palabras haciendo eco... una y otra vez...?, y quizas como la otra noche, rompiendo el silencio te viste profanado entre el pasado escondido detras de la cortina... o en conversación y delirio de voces de otros mundos, que vienen, indefectiblemente con la intención de revelarnos nuestra propia humanidad y nuestros fantasmas en la magia de existir...

quizas estemos una y otra vez... por que no exite el olvido y recordar es volver a pasar por alli...

recordemos entonces con sonrisa en los labios y la certeza de crecer... y haber aprendido de mi y de ti...

cuidate, es tarde y este desvelo se empieza a dormir...un beso

vicky
345-arg

Pablo Martín Lozano | 13:05

Los sentimientos son universales, no entienden de fronteras ni límites. Tampoco de kilómetros de agua salada entre dos continentes. De ahí que mis palabras te resultaran familiares.
La magia de existir...la magia de la vida.

Descansa. Besos.

cristina | 13:06

Un poco Cortazar...mmmmmmmm...Me ha gustado. Un besito

Anónimo | 14:32

No ha sido el tema mas apropiado.....sí xsupuesto x la grandeza con la q lo has scrito...para variar,pero no por la situacion en q me encuentro yo ahora,esa xica lanzando flexas al aire y ese xico impasible ante sus bofetadas....sé q él tendrá mas miedo que ella a afrontar el futuro q sin ella le espera.......

Sí,soy yo......;)

Pablo Martín Lozano | 17:40

Hola Cris, gracias por la comparación, sobre todo porque si algo te recuerda a él ha sido totalmente involuntario. Me alegro de que te haya gustado.

Anónima:Bueno, espero que tu situación se aclare pronto y con la resolución más beneficiosa -y menos dolorosa- para ambos. A decir verdad, me has liado más con ese "Sí, soy yo" y ahora dudo entre dos personas a las que conozco y están actualmente en una situación así, pero trataré de averiguarlo.
Besos.

yo mismo | 20:19

Estoy muy liado, Sólo decirte que ayer nom nos diste posibilidad a comentar, por qué será.

Un abrazo. Gracias por ser fiel.

Pablo Martín Lozano | 20:40

¿Cómo que no os dí opción a comentar? No entiendo lo que dices. ¿No se permitía dejar un comentario? Si fue así, es la primera noticia que tengo y, por supuesto, fue algo ajeno a mí.
No sé qué ocurriría.
En fin, al menos si era un problema parece estar ya solucionado porque hoy se puede comentar libremente.
Gracias por avisar (si te referías a eso) y ánimo con tu tarea.

Anónimo | 21:54

OE

Encarni | 21:59

Tú a través de unas cortinas, yo a través de tus palabras, volví a revivir una situación. A mí me tocó hacer el papel de la chica de tu historia y te aseguro que no fué agradable. Es difícil asumir que él no siente lo mismo que tú, pero si tú no das el paso, él jamás lo hará. Lo alargas hasta que un día decides que debes coger de una vez las riendas de tu vida. Duele decirle a alguien, del que estás profundamente enamorada, que se acabó, que no habrán más besos, ni más abrazos, que no volveremos a despertarnos juntos, que no se harán realidad esos sueños que un día imaginamos tumbados bajo las estrellas...

Siempre hay que tener en cuenta las dos versiones para conocer la historia...

Hace tiempo llegó una canción a mis manos, se llama "Con las ganas", es de una chica muy joven, de Jaén, por desgracia muy desconocida. Te dejo un pequeño trocito:

"No se que acabó sucediendo, solo sentí dentro dardos, nuestra incómoda postura se dilató en el espacio, se me hunde el dolor en el costado, se me nublan los recodos, tengo sed y estoy tragando, no quiero no estar a tu lado, me disfrazo de ti, te disfrazas de mi y jugamos a ser manos en esta habitación gris... me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos..."

Te aseguro que tomar esa decisión no fué fácil, pero era necesaria.

Y es que Sucede Que Hoy tus recuerdos me llevaron al pasado...

Mil besos.

P.D: Es cierto, no se podía comentar en tu post anterior, me quedé con las ganas...

Pablo Martín Lozano | 22:15

Anónima: Gracias, OE.

Encarni: Supongo que debe ser doloroso. Nunca he pasado por ahí, pero te aseguro que el otro bando tampoco es nada agradable. Me alegro de que mis palabras te transmitan de tal manera y los sentimientos afloren al leerlas.

Te agradecería que me dijeses el nombre de esa cantante de la que me hablas.

PD: No sé qué pasaría ayer para que no se pudiera comentar, qué lástima.

Un beso.

Encarni | 22:44

Sé que te gustarán sus canciones, están llenas de sentimientos. Se llama María Zahara. Esta canción en concreto me trae miles de recuerdos, es una pena que se hiciera realidad. Te voy a mandar esta canción a la dirección de correo que aparece en tu blog.

Espero que te guste.

Muak!!

Pablo Martín Lozano | 02:40

Gracias Encarni. Por la canción y por la magia que ya sabes.
Un beso.