Farolas Con Vida Propia

- Túmbese ahí, cierre los ojos, respire profundamente y cuando se sienta preparado comience a contarme lo que le ocurre -dijo el doctor mientras se desabrochaba la bata blanca y tomaba asiento a mi lado en su sillón de orejeras.
Yo cumplí a rajatabla las indicaciones y cuando fui capaz de dominar mi respiración y tomar conciencia de mi cuerpo, le dije:
- Verá, doctor. Llevo días, meses incluso, en los que me ocurre prácticamente a diario un hecho que no sé bien cómo afrontar. Al principio puede que le suene a cuento infantil, a invención por falta de cariño o autoestima que me empuje a compartir al menos este momento de diván con alguien, pero le aseguro que comienza a preocuparme. Puede que usted me tome en serio, o tal vez me derive directamente al psiquiatra pero, en cualquier caso, lo que voy a contarle, puedo asegurarle que es tan cierto como que me encuentro aquí ahora mismo con los ojos cerrados. Verá doctor, he observado -y ya empiezo con mi problema- que cada vez que voy en un coche de noche y paso cerca de alguna farola, provoco en ella el estado contrario al que se encuentra. Es decir, si la farola estaba encendida, a mi paso automáticamente se apaga con sólo mirarla, y en ocasiones incluso sin eso. Pero si la farola está apagada, basta que me aproxime con el coche, conduzca yo o no, para que de pronto se encienda. Ahora prefiero permanecer con los ojos cerrados para no ver si en su cara ya se ha dibujado una sonrisa o todavía me sigue tomando en serio. En cualquier caso, quiero que al menos entienda mi preocupación. -El silencio pesó en el ambiente y, después de una espiración prolongada, se escuchó un "continúe" de voz grave y pausada. Pues como le decía, llevo varias semanas así, incluso meses y, aunque al principio no le daba importancia porque solía ocurrirme siempre en los mismos lugares, ahora parece que el fenómeno se extiende. Los primeros días lo atribuía al posible mal estado de la instalación eléctrica de la zona en la que sucedía, pero me he visto obligado a descartar esa idea al observar atónito cómo sigue ocurriéndome en lugares a varios kilómetros de distancia del anterior. No son todas las farolas, no son todos los días y, aunque trato de delimitar una pequeña investigación que me lleve a saber cuándo me ocurre, el único nexo de unión entre las diferentes ocasiones es que siempre que ocurre, mi cabeza andaba dándole vueltas a algún problema, a alguna situación difícil, a algo que debía afrontar a corto plazo y pedía respuestas a alguien. ¿Qué piensa usted, doctor? ¿Cree que tengo alucinaciones? ¿Piensa que estoy loco? Dígame algo, por favor.
- ¿Ha escuchado hablar de las señales?
- Bueno, no sé si en el sentido al que usted tal vez se refiera. Pero quiero escucharle.
- Bien, todo lo que usted me ha relatado se enmarca perfectamente en la teoría que diversos psicólogos y neurólogos han acordado en llamar como "Señales". Y no vienen a decir más que, cuando alguien, a nivel interno, cavila y busca explicaciones o respuestas ante enigmas que se le plantean, el Universo trata de darle una respuesta codificada a través de los medios que tenga a su alcance para llamar la atención en cada momento. A veces una canción que suena de pronto, un pájaro que cruza de parte a parte rozando su cabeza y que le hace seguir su vuelo mostrando algo, un nombre que viene a la mente, una llamada inesperada... Lo suyo casa perfectamente con todo esto. Y se lo voy a interpretar. Como usted mismo ha dicho, el nexo de unión que encuentra entre las diferentes ocasiones en que le ocurre es que siempre se encontraba dándole vueltas a algún tema a nivel interno. Pues bien, las farolas que se apagan y se encienden no son más que una metáfora que le intenta decir que, las respuestas ante esos enigmas que se está planteando, sólo las tiene usted, como portador de una luz interior que no necesita de la eléctrica. Usted mismo alumbra el camino correcto que debe seguir para lograr la respuesta que en su más sincera y profunda intimidad desea. Así que mi consejo es que cada vez que le ocurra, trate de escuchar las respuestas que usted mismo posee en su interior. Disfrute del silencio externo para ahondar en la voz interna. Y ahora márchese tranquilo a casa. Los locos son los que viven a gusto entre el mundanal ruido y no respetan ni su propio espacio de silencio. Buenas tardes.

Y es que Sucede Que Hoy encontré la explicación...

6 comentarios :

Encarni | 00:43

Buenas noches Pablo, ojalá siempre las señales fueran tan "evidentes" o al menos tan llamativas, porque esto es como las meigas, "haberlas hailas".

Me ha gustado el post, por ser diferente a lo más "habitual", no había chica, ni paisaje maravilloso, solo era una persona relatando como había encontrado el camino para interpretar esas señales, que más tarde le llevarían a las respuestas.

Tengo una teoría sobre que vieras las bombillas apagadas o encendidas. ¿No puede ser que cuando las bombillas estuvieran apagadas la luz que veías era la de tu mirada? O dicho de otra manera ¿No es posible que las bombillas al ver la intensidad de tu mirada se apagaran para rendirte homenaje?

No intento conquistarte, jeje. Muchas veces nos describes la mirada de muchas feminas y no es justo que los demás no tengan idea de lo bonita que es la tuya. No es un piropo, se que no te gustan, es una realidad.

Besos.

Pablo Martín Lozano | 00:49

Buenas noches Encarni. Puede que siempre sean tan evidentes y los poco evidentes seamos nosotros que nos empeñamos en caminar mirando a nuestro ombligo. Sólo es cuestión de abrirse al mundo, a la realidad, de sentir la conexión con el Universo.
Hoy me apetecía algo diferente, de ahí la historia y, además, tenía cierta necesidad imperiosa por escribirla, ya que me llevaba persiguiendo varios días.
Respecto a tus teorías, poco puedo decir, más que un gracias bien grande.

Besos.

Noelia | 03:45

Para mi esas farolas te representan a ti, es decir, eres capaz de encender luces en los que te leemos y las apagas cuando estás algún tiempo sin escribir. La frase "Disfrute del silencio externo para ahondar en la voz interna" me ha venido muy bien ;)

Besos!

Pablo Martín Lozano | 14:52

Hola Noelia. Gracias por la comparación, es muy bonita. Espero, en tal caso, que la bombilla no se me funda nunca.

Besos.

Anónimo | 20:53

Veo que te atreves con los textos que contienen ironía, es un registro que no sueles utilizar, pero está muy bien que vayas probando con diferentes tipos de textos, eso te ayudará a madurar como escritor. Te dije ayer que sabes crear belleza con un lenguaje que encadenas de forma sencilla pero magistral. Recuerda que los grandes de la narrativa basan su éxito precisamente en dominar ese arte. Sin saber cómo te envuelven con las palabras, los textos y los párrafos en la situación que ellos pretenden.
Te queda mucho por aprender pero este blog es una magnífica ventana que te permite practicar y nosotros/as somos los lectores que algún día estoy segura comprarán tus libros porque sabrás contar de la vida para que nosotras podamos vivirla durante esos instantes.
Recuerda que dudar son magníficos instantes que nos demuestran que vivimos. Que triste es la linealidad, la vida que uno tiene demasiada clara.
Es fantástica dejarnos sorprender. Pero no te instales en la duda permanente, eso tampoco permite vivir. Vivir es a veces como un juego de resolver y volver a dudar. Pero en algún momento tenemos que resolver.
Y ahora una pregunta íntima, ¿ Cómo está tu bella musa por dentro y por fuera, que inspira muchos de tus textos ? Mi teoría es que es alguien cercana a ti y muy presente. Ya me contarás si estoy en lo cierto, y si has avanzado en el precioso arte de la seducción.
En otro comentario estaría bien extenderse sobre esto.
Un saludo

Pablo Martín Lozano | 21:18

Hola "Anónima": Ayer decidí pisar otros terrenos que tenía descuidados desde hacía bastante tiempo, con una historia que, como he dicho, llevaba arrastrando días.

Tus palabras del comentario anterior todavía las recuerdo y me parecieron preciosas. Todo un halago ver cómo alguien que entiende de literatura aprecia dotes en mis letras. Por otro lado sé que me queda mucho por aprender, también que afortunadamente tengo mucho tiempo por delante para ello, y depende de mí que esa evolución se haga realidad y fructifique. En ello estoy noche tras noche. Nada como la práctica y los buenos consejos de gente como tú.

En cuanto a la duda, comparto tus ideas. Es el motor del conocimiento, de la existencia, aunque es malo anquilosarse en ella. Ya no es tanto cosa de rachas, como de situaciones aisladas, en mi caso. Pero a una duda, una cavilación y una solución.

Y por lo que dices de mi musa, bueno, realmente ha habido varias inspiradoras de textos a lo largo de este año de vida del Blog. En cualquier caso, es cierto que el 70% de las historias se fijaban en una misma musa. De ella poco te puedo contar, porque ya, desgraciadamente, poco sé. Pero sí, estuvo muy ligada a mí durante buena parte de mi corta vida. Del resto, bueno, digamos que mi gran musa es el amor, una vez dije que era "un enamorado del amor", así que, a veces encarnado en alguien y otras como simple concepto y sensación, es también el motor que inspira mis historias. Y ese amor abarca muchos ámbitos, no necesariamente el de pareja, aunque tal vez sí mayoritariamente.

Gracias, saludos y hasta el próximo.