Afortunadamente Desafortunado

El aire extrañamente fresco de la noche de agosto penetra por mi ventana y se acerca hasta rozarme con la suavidad de quien acaricia con sus manos la piel ausente de un amor olvidado. Llega, choca, bordea y se marcha por donde había venido, llevando tras de sí las sobras del último sueño que dejé olvidado justo al despertar. Un sueño en el que irremediablemente volviste a aparecer tú. Insaciable recuerdo doloroso que rehuye a mis intentos de acabar con él, relegándole al rincón más triste y sucio de una memoria que se niega a colaborar. Porque cada día es uno más sin ti y otro menos por vivir. Porque últimamente me ahoga la idea de que con tu ausencia, vivir sólo es estar muy cerca de estar vivo. Es rozar con la punta de los dedos la plenitud, sin lograr saborear la felicidad con mi paladar reseco y falto de tu savia. Es respirar a medias, soñar a medias, latir a medias. Y es que te amo tanto como te odio y te odio casi tanto como te amo. A veces loco, a veces cuerdo; las muchas solo, las justas muerto. Porque se me empiezan a atragantar los funerales a diario y cada vez siento más la desdicha de un alma triste que reclama una soledad virgen en recuerdos. Sin pasado, sin canciones, sin fotografías, sin regalos, sin promesas cumplidas o por cumplir. Pero llevo días en los que respirar se me ha vuelto más prescindible que acordarme de ti. Días en los que sólo miro a través de tus ojos, toco a través de tus manos, beso a través de unos labios que siempre fueron tuyos. Las horas pasan lentas -cuando pasan- porque, en ocasiones, me da la sensación de estar trasteando con los límites del tiempo. La mañana se hace larga, la tarde pesada y la noche eterna. Eterna como la imagen de tu mirada que me acompaña a cada paso por la casa; como el eco de tu último adiós resonando en mi almohada. Y pasará el tiempo y cambiará mi ánimo como de estación. Y volverán las lluvias a la ciudad, volverán los vientos a soplar y hasta de mi corazón se apoderará el invierno muy a mi pesar. Entonces echaré la vista atrás para recordar qué feliz era en los días en los que veía el sol brillar, en los que la luz era clara al despertar y en los que, a pesar de noches grises, disfrutaba como nadie de la soledad.

Y es que Sucede Que Hoy me siento afortunadamente desafortunado...

5 comentarios :

Lunettas | 03:17

Majestuoso... y creo que aún así me quedo corta... Pero no desesperaré por que algun día encontraré la palabra exacta y te la diré suavemente al oido.

Besos

Ishhh *_~

Oº°‘¨Rosa¨‘°ºO | 14:42

"La mañana se hace larga, la tarde pesada y la noche eterna."
Es que cada dia consigues hacerme sentir mas y mas identificada con tus palabras, a veces sospecho que me robas sentimientos y los expresas con esas magnificas palabras que a mi no me salen por mas que lo intento. Como dijo Lunettas, Majestuoso y añadiria que incluso sublime.
Un beso.

Pablo Martín Lozano | 14:54

Lunettas: Gracias, pese a que me quede grande leer tus palabras. Seguro que llegará ese día en que podamos compartir una conversación cara a cara.

Besos.

Rosa: Gracias a ti también por retomar las palabras de Lunettas y, además, añadir un adjetivo tan atrevido. Los sentimientos son un idioma universal, de ahí que cada uno los haga suyos. Me alegra seguir robándote.

Besos.

Anónimo | 20:10

Una vez más Hola, que genial esta esto...
siempre pasa, recuerdos lindos y solo eso...

Marlene

Pablo Martín Lozano | 20:18

Hola Marlene. Sólo eso, recuerdos, pero qué importantes siempre, si no que se lo preguntes a aquel que perdió la memoria de la noche a la mañana. Gracias por comentar.

Besos.