Fundidos En Uno

Aquella mañana gris en la que el frío entró sin avisar en la vida desprovista de abrigo de los habitantes de aquella ciudad, habría de pasar más tarde a ser recordada por la calidez y el abanico de colores que tiñeron de luz y vida los destinos de dos cuerpos entregados a la pasión y los ritos sagrados de entre las sábanas. El día había amanecido cubierto de nubes negras que descargaban una lluvia intermitente y revuelta por el viento que se levantaba en todas las esquinas. Parecía que el otoño quisiera demostrar su potencial nada más entrado. Sin embargo, todo parecía calmado entre aquellas cuatro paredes que sólo unas horas después se cubrirían de amor entregado sin medida superando barreras y obstáculos que ya comenzaban a no tener cabida en la relación sincera y mágica que quienes debían de encontrarse en aquel lugar poseían. Y como levantados en rebeldía contra aquel invierno improvisado, sus cuerpos comenzaron a regalarse calor envuelto en caricias, palabras y abrazos que terminaron en un arco iris en el mismo momento en que, fundidos y entrelazados en uno, sus corazones comenzaron a latir intensamente sabiéndose conectados más allá de los límites del tiempo.

Y es que Sucede Que Hoy hicimos frente al frío...